Que mi gozo no venga de mi desempeño
que venga del Señor que hizo los cielos y la tierra.
¿Y qué si no hago bien las cosas?
Mi Padre que me conoce (porque sé que me conoce), me seguirá amando,
acaso mi imperfección no la conoce
acaso mi cobardía no la conoce
acaso mis engaños no los conoce
y aún así Él me eligió antes de la fundación del mundo
y me corrige porque me ama, me corrige con amor
y me azota porque me ha recibido como su hijo.
Cuanto tiempo caminé tentándote Señor, en el desierto te tenté,
a pesar de haber oído tu promesa, a pesar de haber visto tu mano,
a pesar de tus detalles, te tenté,
me fijé en lo que me faltaba, olvidando todo lo bueno que ya me habías dado,
sin confiar que lo que me faltaba, Tú me lo ibas a dar, conforme a tu promesa.
Mi Dios no es hombre para mentir, no es hijo de hombre para echarse atrás,
Tú miras el corazón no las apariencias, mejor es obedecer que sacrificar,
nada puedo hacer sin ti, y sin ti todo lo que haga es nada,
la carne no sirve para nada, ¿cuándo lo entenderé?
¿a quién tengo en el cielo? ¿a quién tengo en la tierra?
si te tengo a ti, nada más quiero, y en ti descubriré todo.
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